No otra vez. Las designaciones de nuestras últimas fórmulas presidenciales, me refiero a las del peronismo, trajeron mucha indignación en la militancia. Al menos en quienes escribimos estas líneas. Pero esas decisiones no fueron de un día para otro. Se generaron las condiciones durante mucho tiempo, de a poco, por lo bajo. Y los militantes no hicimos nada. Pero nos lo prometimos en 2023, otra vez NO. Ni Scioli, ni Alberto ni Massa. Ni Pichetto.

Hay que decirlo claro y hay que decirlo ya: Cristina se juntó durante más de una hora con el ex candidato a vice presidente de Mauricio Macri. Hablaron de armar un frente anti Milei “con todos”. Fue una especie de bautismo, una bienvenida formal a las filas. Una especie de ceremonia de perdón. Yo me pregunto: ¿No aprendimos de lo que le pasó a Larreta? Se cansó de juntar dirigentes, desde Espert hasta Gerardo Moralez, y perdió la interna. P

Juntar dirigentes no garantiza ganar elecciones. La política cambió. Ademas, sería bueno poner en discusión el concepto de “dirigente”, ¿a quién representa o moviliza Pichetto?

Es presidente un tipo que ganó las elecciones sin tener un centímetro de territorialidad. Y aunque no fuera así, otra vez NO. Ya vimos lo que pasó con los rejuntes para ganar elecciones. El gobierno de Alberto Fernandez, con Cristina y Massa, le empeoró la vida a la gente. Y va a ser difícil que el pueblo nos lo perdone. Sobre todo si no median tres cosas: hacernos cargo, pedir perdón y, sobre todo, hacer algo distinto.

¿Pichetto puede estar? yo creo que sí. Pero a la fila. Al fondo de la fila, a empujar el carro.

Hay quienes creemos que Axel es el mejor candidato y la alternativa natural a este gobierno. Porque encarna lo mejor de nuestros años y porque tiene una idea de futuro. Porque gobierna, porque interpela, porque está formado y probado en batalla. Estamos dispuestos a aceptar que quizás puede ser otro compañero o compañera, a discutirlo, incluso a llevarlo a votaciones internas. Pero no. Pichetto no. 

No queremos un peronismo a medida del Poder. Queremos un peronismo dispuesto a discutir el futuro, que pueda representar. Y sobre todo, que sea transformador. Demasiado olor a naftalina sale de las últimas reuniones.