Lo que sucede en Racing no es patrimonio exclusivo de nuestra institución. Es un fenómeno que se repite en diversas instituciones de la sociedad civil. Racing se encuentra hoy entre la promesa -inconclusa por ahora- de generar un salto de calidad que lo lleve un escalón por encima del que se encontraba y una pelea autoflagelante y dañina para la institución entre socios e hinchas. Adhiero, en primera instancia a las palabras de mi amigo Ale Wall, es necesario, ante todo, bajar un cambio.
No es menos cierto que la gobernabilidad de una institución, el clima, el tono de la discusión, es principalmente responsabilidad de quienes detentan el Poder. Considero que Milito, más allá de los hechos, los aciertos y los errores, entró a la política del club con un aire de superioridad moral, intelectual y profesional que hoy, ante las adversidades deportivas, se le vuelven un boomerang. En este contexto surgen preguntas, válidas, tales como: ¿No eras tan bueno? ¿No era tan fácil?
Creo que Milito debió haber ingresado a la vida institucional del club reconociendo los logros de la gestión anterior, reconociendo a los principales integrantes de ese proceso, pero naturalmente planteando cuáles serían las líneas para que SIGA creciendo. Considero que la perspectiva inicial, de llegar al club blasfemando en on y en off que todos eran unos inútiles, que todo estaba mal y que nadie servía, hoy se le vuelve en contra.
A mi criterio, creo que Racing dió grandes pasos durante la gestión anterior. Yo nací en1989 y fui a la cancha durante todos los años 90 y principios de los 2000, donde para Racing todo o casi todo era frustración. Encontramos una linda forma de atravesar tamañas frustraciones: enamorarnos de nosotros mismos. Como hinchas. De nuestra hinchada, de nuestra pasión. De ir a la cancha sabiendo que seguramente sería difícil, que quizás no la íbamos a pasar bien futbolísticamente, pero que íbamos a ser felices. Es una épica que nos sirvió durante muchos años para resistir. Pero lo digo con total firmeza ÉPICA A LA QUE NO QUIERO VOLVER.
En ese sentido creo que la gestión de Victor Blanco, con aciertos y con errores, con cuentas pendientes -como el predio Tita y la falta de un proyecto serio para el deporte amateur (plan que el gobierno actual tampoco tiene)- puso a Racing en un lugar que al menos los de mi generación no habíamos visto. En el lugar de que Racing vuelva a ser un equipo temible, que los jugadores quieran venir a jugar a Racing. Después esto es fútbol, podes errar el penal en el último minuto, o perder por penales con Boca, o ganar la sudamericana. Una gestión, a mi criterio, debe medirse por lo cerca que deja el equipo de esa posibilidad. Después deciden los detalles que te hacen ganar o perder, cuando estás cerca, dependen de decisiones de los jugadores, del entrenador, de la suerte y un sin número de variables aleatorias. Pero reitero, cuando la gestión te lleva a estar cerca. Cuando estas cerca, cuando sos competitivo, cuando estas a la altura, ahí definen los detalles. Y en ese lugar estuvo Racing, y jugando en esa “liga” ganó y perdió.
En ese contexto Milito gana las elecciones, con base electoral en la generación que no había vivido lo que vivió la mía -el Racing de las frustraciones- y, con todo derecho, eligió una opción que creía le daría ese “salto de calidad”. Frase con la que la actual gestión hizo la campaña. Frase que hoy se vuelve un boomerang. Considero que la actual dirigencia tuvo algunos aciertos importantes como, aun contra los gustos de las máximas autoridades, aceptaron que había que renovar a costas y a parte del plantel que había armado la gestión anterior, poner el foco en continuar las obras en el predio de ezeiza -aunque no queda claro porque se pararon las que habían iniciado- y enfocar (por ahora solo como deseo) la puesta a punto del predio Tita que hoy se encuentra a años luz de lo que Racing merece. También la inversión en el edificio propio para la escuela.
Considero que Racing sigue sin tener un proyecto para su deporte amateur, y en los personal, no compro el discurso vacío (y bastante amarillo) de “profesionalizar areas” y demas latiguillos que son dificiles comprobar con la realidad. Y creo que es una frase que hoy, no verifica. En lo personal tampoco me deslumbra la marca de la pipa. Creo que en ese caso la variable central es si genera más y mejores ingresos para Racing. Información a la que el socio no puede acceder, y es grave.
Considero que Racing sigue sin tener un proyecto para su deporte amateur, y en los personal, no compro el discurso vacío (y bastante amarillo) de “profesionalizar areas
Pero sin duda que el punto flojo, paradójicamente, es el futbolístico. Y no me refiero a los resultados, específicamente. Quienes transitamos la cancha de Racing venimos conversando, hace tiempo, la forma en que el plantel de Racing se fue desdibujando y lejos de ganar jerarquía la fue perdiendo. No quiero repetirme en cuestiones ya analizadas por otros hasta el hartazgo pero Racing no reemplazó a Almendra, Juanfer, Carbonero, Roger, Nardoni y Salas, entre otros. Y como persona del fútbol, sé perfectamente que podes traer a un buen jugador, bien traído, con argumentos sólidos y que no funcione. Eso es parte del juego. Pero Racing no salió en ningún caso a buscar jerarquía. Y no tengo nada, incluso me parecen buenos jugadores algunos de los traídos por la actual dirigencia como Cannavo, Conechny, incluso creo que Marcos R. estuvo bien traído, más allá de los últimos acontecimientos. Toto Fernandez también estuvo bien traído y es un acierto. Y seguramente Racing tenga que seguir haciendo apuestas en los mercados, trabajar el scouting para encontrar tapados y todo ese tipo de estrategias, funcionan. Complementan. Pero lo que estamos totalmente seguros es que Racing no trajo jerarquía. Esos refuerzos no son jerarquía ni salto de calidad. Incluso están lejos de empardar la jerarquía que se fue. Y eso resulta una contradicción flagrante contra las promesas de campaña. De ahí la bronca de la gente, sobre todo la de mi generación, y los más grandes. Que empiezan a ver síntomas y no quieren volver a ese Racing de las frustraciones.
Por lo demás, siempre hay sobres, operaciones, intereses y oportunidades. Que nadie se escandalice, porque acá no hay pobres palomitas. No hay buenos ni malos. Todos juegan. Como dijo Ale Wall, sostengo que los hinchas de Racing debemos ser capaces de dar un debate serio y constructivo. Racing no venía del mundo ideal pero venía de un mundo que para el hincha era agradable. La actual dirigencia tiene que tener su tiempo y su espacio de trabajo para llevar adelante su plan de gestión. Y la discusión debe darse por canales constructivos y no destructivos. Pero quizás para eso sea necesario ya no un salto de calidad, sino un baño de humildad de la actual gestión. La responsabilidad mayor, como decía antes, siempre es del que gobierna. Deben aceptar que no se la saben todas. Que los de antes no eran todos unos boludos y los de ahora todos unos genios de la gestión. Que antes se hicieron muchas cosas bien y se hicieron cosas mal, que hay que corregirlas. Aceptar que todos acertamos y erramos. Que no existen los elegidos, y con humildad, convocar a construir el Racing del futuro, que es de todos los socios. No es patrimonio privado de nadie.
Racing no venía del mundo ideal pero venía de un mundo que para el hincha era agradable
Y lo último, a título personal, como hincha y como socio: cuidar a Gustavo. Todos sabemos que en on y en off la actual dirigencia está cargando las responsabilidades contra Gustavo. Como entrenador puede gustarte más o menos. Puede gustarte más un técnico de otro perfil, también es aceptable. Pero parte de la grandeza de una institución se mide en cómo trata a sus ídolos y Gustavo lo es. Hay que cuidarlo.

