Dante Gebel no deja de sonar en los medios de comunicación, en las internas del peronismo y en los pasillos de las iglesias evangélicas. Acaba de llegar a la Argentina para tener reuniones y entrevistas, en medio de los rumores que circulan sobre su supuesta candidatura presidencial en un nuevo espacio político llamado Consolidación Argentina, que ya tuvo una primera presentación en Lanús en marzo, aunque él no se presentó personalmente.

Por otro lado, desde el peronismo, Pichetto se plantó de manos y dijo, días atrás, que hay quienes quieren una intervención del partido para ponerlo como uno de los candidatos oficiales y que, por supuesto, no lo van a permitir. Desde su espacio, hablan de una sinergia de candidatos de todos los frentes políticos, buscando a los mejores. Ayer, un libertario le dio un besito en la frente y dijo: “yo me voy con el Dante”. Como buen estratega, todavía no hay ninguna declaración oficial salida de la boca de Gebel y, sin embargo, todos hablan de él.

Lo que sí sabemos es que este pastor, de a poco, se fue instalando en el melodrama venidero de las elecciones de 2027.

¿Un outsider religioso será candidato a presidente? ¿Su monólogo «PresiDante» fue acaso una campaña de marketing para instalar su candidatura de manera sutil? ¿Es un genio del marketing? ¿Quién es este hombre carismático que se rodea de la farándula, políticos y empresarios poderosos de todo el mundo? ¿Un elegido de Dios, alguien con vocación de ayudar al prójimo o simplemente un oportunista?

¿A vo’ quién te conoce?

Gebel nació en Billinghurst (1968), Buenos Aires, Argentina, y creció en el seno de una familia obrera y evangélica. Según ha relatado el predicador itinerante en diferentes sermones y entrevistas, fue marcado por dos milagros contundentes: la sanidad de un cáncer de su madre, que dio por resultado que su padre dejara el alcohol; y, años más tarde, luego de haber dejado de asistir a una iglesia en Del Viso, vino el segundo milagro: su madre tuvo una recaída y con ella, la confirmación de que la enfermedad había vuelto con fuerza. Dante dijo: “Esta vez a ella no le importaba ser sanada sino arrepentirse”. Fue entonces que un pastor italiano de una congregación pequeña hizo una oración entregándola a la voluntad de Dios y fue sanada otra vez.

Este testimonio es un estandarte en la vida de Gebel, ya que años más tarde se abocaría a predicarle a los jóvenes de Argentina. En los ’90 llenó su primer estadio, Vélez. En paralelo, Palito Ortega estaba terminando su campaña electoral y decidió acercarse a la promesa evangélica y así fue como terminaron cantando uno de sus hits, acto que hizo que al día siguiente toda la prensa levantara en primera plana la aparición del político en un acto multitudinario de fe. A partir de ahí, Gebel nunca más se bajaría de los escenarios, ni tampoco del ambiente de los famosos ni de los políticos. Su figura es y fue controversial para la misma iglesia evangélica latinoamericana, que se divide entre aquellos que lo siguen, admiran y casi veneran, y aquellos que tienen una postura crítica a su manera de presentar el evangelio.

En 2009 se mudó a Estados Unidos y fue pastor de la famosa ex Catedral de Cristal hasta el año 2011, que terminó por cerrar debido a problemas financieros que arrastraba la institución con sus acreedores. Cabe destacar que este revés fue ajeno a Dante, ya que el edificio le pertenecía a la familia del fundador, el Dr. Robert Schuller, y se decidió vender a la diócesis católica de Orange por el valor de 57 millones de dólares.

Gebel inició un éxodo con su congregación hasta el año 2014, cuando adquirió un arena en Anaheim, California, con capacidad de asistencia de 4.800 personas por reunión. Desde entonces, todos los domingos se realizan dos servicios semanales en los que se estima que se congregan unas 10 mil personas en su iglesia River Church. Eso sin contar las transmisiones online que, durante los años de pandemia, se volvieron un ícono de esperanza, en las que millones de personas veían la transmisión de sus prédicas a nivel mundial.

Loco, no te persigas, acá caíste con gente buena

Un punto importante a destacar y tener en cuenta es que River Church tiene una fundación benéfica que, desde la pandemia hasta ahora, se ha caracterizado por donar miles de toneladas de alimentos, ropa, electrodomésticos y muebles a cientos de miles de personas en todo el mundo. En Venezuela, por ejemplo, a través del proyecto Honra, brindan casas nuevas a familias que viven en la precariedad. En África apadrinan escuelas para niños huérfanos y en Argentina asisten a decenas de comedores en barrios populares.

Sin ir más lejos, cuando fue la inundación de Bahía Blanca en 2025, se montó un operativo de magnitudes astronómicas, en el que enviaron 100 toneladas de alimentos secos, enlatados, productos de limpieza, más de 20 mil litros de agua, pañales, artículos de higiene, etc. Cuando hablamos de este tipo de inyecciones económicas y de recursos a sectores vulnerables, no son cifras menores, sino millones de dólares que, si bien —según Dante Gebel— se sostienen en el aporte de los feligreses, organizaciones y amigos del ministerio, no queda en claro de dónde realmente proviene el grueso del dinero para semejantes movimientos millonarios de recursos.

¿Quién es el más poronga en este conventillo de mierda?

Pichetto salió con los tapones de punta y dijo: “Un pastor de Estados Unidos busca intervenir el peronismo”. Marcó la cancha, puso un freno y dejó en claro que dentro del PJ “los rangos se respetan”. Pero, ¿se respetan?. Como si el peronismo no tuviera ya suficiente con las viejas internas, ¿se suma una nueva?

Por otro lado, fue llamativo que una comisión de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) haya tenido una reunión semanas atrás con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, para entablar una agenda de acercamiento y mesa de trabajo con comedores del conurbano. Aunque, en los pasillos del conventillo, se dice que parte de la reunión fue para poner un freno a la escalada política de Gebel, que está pisando fuerte porque tiene amigos fuertes, eso no cabe ninguna duda.

Mario Pergolini es su socio (La divina noche de Dante) y amigo, con el que se reunió el día de ayer, y lo dejaron entrever en sus redes sociales. Consolidación Argentina, el espacio político que lo impulsa, está conformado por referentes políticos de diferentes espacios como Cristian Jerónimo (CGT) y Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), además de figuras políticas del peronismo y el PRO, y perfiles como Walter Ervit. El concejal de La Libertad Avanza, Luis Vivas, anunció que dejaba el partido en pos de sumarse al equipo de Gebel. Porque si algo dejaron entrever es que buscan “a los mejores” de cada espacio político para reconstruir esta Argentina que parece un conventillo.

«Es curioso ver jugar al caprichoso destino”

Las preguntas que quedan resonando son: ¿cuenta con el aval del peronismo?, ¿qué porcentaje de la iglesia evangélica apoyará a Dante?, ¿es un proyecto a corto plazo o es un primer tanteo para construir una carrera hacia el 2031?

Tengamos en cuenta que las campañas políticas presidenciales necesitan una infraestructura y maquinaria operativa enorme si se quiere ser exitoso, y por supuesto tener aliados estratégicos en el escalafón para llegar al sillón de Rivadavia, cosa que supo hacer a tiempo Javier Milei: aliarse a sus enemigos a costa de sacrificar sus ideales para sentarse en el trono.

No tenemos muchas certezas, no porque no sepamos leer el panorama, sino porque hay una clara intención en no mostrar todas las cartas. Solo algunos guiños para giles y desconcertar a la población y a sus adversarios.

Dante Gebel no es un personaje que haya que subestimar, y no lo digo con el afán de menospreciar sus intenciones. Todo lo contrario: es una persona digna de mirar de cerca, porque nadie construye un nombre de la noche a la mañana. Y este pastor sabe comunicar muy bien, en un país en donde se ha perdido la capacidad de dialogar de manera coherente y sin violencia.

¿Será el peronismo quien le abra las puertas del movimiento? ¿Formarán una coalición o un frente para derribar a Milei? ¿O será un outsider solitario que patee el tablero de la política tradicional?

No lo sabemos. Solo Dios lo sabe.